En la línea defensiva se encontraban D. Pérez, A. Sánchez, Omar, Caldano, E. Monti y L. Monti. El temible ataque azulgrana estaba compuesto por Carricaberry, L. Acosta, Maglio, A. Valente y Delor.
En la década de 1920, San Lorenzo de Almagro experimentó un notable crecimiento tanto en el ámbito institucional como en el deportivo. Tras finalizar en la tercera posición en el extenso campeonato de 1922, que se prolongó hasta
bien entrado 1923, el club se preparó para afrontar un nuevo desafío en un torneo más breve, disputado a una sola rueda de 20 partidos. El equipo que alcanzó la primera estrella en la máxima categoría estaba conformado por destacados jugadores de la época. Este conjunto demostró una notable solidez y eficacia a lo largo del certamen.
San Lorenzo disputó un total de 424 encuentros durante el período amateur, obteniendo 249 victorias, 88 empates y sufriendo 87 derrotas. Conquistó tres títulos de liga y se ubicó en la cuarta posición de la tabla general, por detrás de Racing, River e Independiente. En 1923, se consagró campeón de la Asociación Amateurs, superando por tres puntos a Independiente, con un registro de 17 triunfos, un empate y solo 2 caídas. Al año siguiente, revalidó el título, aventajando por dos unidades a Gimnasia La Plata, sumando 18 victorias, 3 empates y 2 derrotas.
El certamen de 1923, organizado por la Asociación Amateur de Football, se disputó a una sola rueda debido a la demora en su inicio. La hinchada azulgrana jugó un papel fundamental en este logro. El 31 de diciembre de 1923, la prensa destacaba la actuación de los seguidores de San Lorenzo tras la victoria ante Lanús por 4 a 1 como visitantes, resultado que les otorgó su primer título en la máxima categoría.
El diario La Nación resaltaba: “La hinchada de San Lorenzo fue la verdadera protagonista del espectáculo…”. Al finalizar el encuentro, los aficionados invadieron el campo, llevando en andas al jugador Carricaberry, quien desde los hombros de los hinchas pronunció un discurso para toda la concurrencia.
La celebración continuó hasta la estación del ferrocarril, donde Carricaberry improvisó otro discurso, generando emoción y aplausos entre los presentes. Jugadores y aficionados se fundieron en abrazos y cánticos alusivos al campeonato logrado. El veterano José Coll, una figura emblemática en la historia del club, también dirigió unas palabras a la multitud. Finalmente, el arquero titular, Domingo Caldano, conmovió a los presentes al solicitar un momento de silencio en memoria de Jacobo Urso, quien un año antes había entregado su vida por la camiseta azulgrana.
Este primer campeonato en 1923 no solo marcó un hito en la historia de San Lorenzo, sino que también consolidó la identidad y pasión de su hinchada, sentando las bases de una rica tradición futbolística que perdura hasta nuestros días.
