La historia deportiva de San Lorenzo de Almagro no puede contarse solo desde los nombres masculinos ni desde las disciplinas más visibles. A lo largo del tiempo, distintas mujeres ocuparon roles decisivos en la vida deportiva del club, aun cuando muchas veces lo hicieron desde espacios menos ruidosos.
Las futbolistas de Las Santitas, protagonistas de títulos y de la profesionalización del fútbol femenino; las nadadoras que llevaron el nombre de San Lorenzo a competencias nacionales e internacionales; las dirigentes, formadoras y referentes que sostuvieron actividades culturales y deportivas cuando no eran prioridad institucional.
Todas ellas integran una trama silenciosa pero decisiva. En ese linaje, hay una figura que antecede a muchas y que permite entender esa historia desde otro ángulo: Dora Trepat deNavarro.
Dora Trepat de Navarro (1910–1971) fue una de las grandes ajedrecistas argentinas del siglo XX, pero su importancia trasciende el tablero. Ocho veces campeona argentina — 1938, 1939, 1940, 1941, 1942, 1959, 1960 y 1964—, representante del país en el Campeonato Mundial Femenino de 1939 y protagonista de los torneos zonales sudamericanos, su figura adquiere una dimensión particular cuando se la observa en relación con San Lorenzo.
Allí, desde 1954, desarrolló una tarea sostenida como instructora de ajedrez para niños, inscribiendo su nombre no solo en la historia del deporte, sino también en la historia social del club.
El ajedrez llegó a San Lorenzo como parte de una tradición más amplia del club entendido como espacio educativo y cultural.
Mientras el fútbol marcaba el pulso emocional de la institución, otros salones ofrecían una vida distinta: mesas, tableros, relojes y silencio. En ese escenario, Dora Trepat de Navarro fue una presencia central. No llegó al club como una figura decorativa ni como un nombre prestigioso para exhibir, sino como una trabajadora del ajedrez, con horarios, continuidad y una idea clara de formación. Su recorrido previo explicaba esa autoridad.
Se había iniciado en el Club de Ajedrez Jaque Mate de la Capital Federal, donde fue campeona femenina entre 1935 y 1938, en años en los que ese título equivalía, en los hechos, a una consagración nacional.
Entre 1935 y 1939 integró el Círculo de Ajedrez de Villa del Parque, uno de los espacios más activos del ajedrez porteño. En 1938 ganó el primer Campeonato Argentino de Ajedrez Femenino organizado oficialmente por la Federación Argentina, y desde allí construyó una hegemonía inédita, con cinco títulos consecutivos hasta 1942.
Desde 1954, Dora fue instructora de ajedrez en San Lorenzo, dictando clases especiales para niños durante años. En la Argentina de mediados del siglo XX, que una mujer campeona nacional ocupara un rol docente dentro de un club popular no era un dato menor.
En un ámbito deportivo históricamente masculino, Dora ejercía una autoridad intelectual incuestionable. Cuando murió en 1971, dejó detrás una trayectoria única en el ajedrez argentino, sin parangón en términos de perseverancia y continuidad. Ocho títulos nacionales, representación internacional, docencia sostenida y difusión del ajedrez en un club popular.
En la historia de San Lorenzo, su nombre quedó ligado a una de esas construcciones silenciosas que no suelen ocupar portadas, pero que definen la identidad profunda del club.
(Por F.Q.)